jueves, 14 de agosto de 2008

Sociedad en decadencia.

Ok, leo las noticias cuando me enfurezco lo cual creo, de ahora en adelante, va a ser muy común porque leer las noticias es demasiado genial, claro que, también, las noticias enfurecen, provocan controversia y debates entre tus amiguitos que también leen las noticias que les copias y pegas en una ventana de conversación del Messenger, porque, oh sí, esto del Internet es un vicio terrible y a la vez una fuente de información casi que inagotable para cualquier ser humano; creo que ese es su toque especial.

Leyendo hoy "La Jornada" me encontré con un artículo muy gracioso en el cual la Arquidiócesis, expuso su opinión una vez más respecto a un aspecto social y claro, dando un punto de vista, el cual, me da pena admitir, mucha gente recibió con los dedos pulgares hacia arriba, pena, de verdad. Esta maravillosa crítica escrita, que fue firmada por el sacerdote Sergio G. Román, en donde se señala que las mujeres, en especial, las jovencitas de hoy en día, visten de una manera muy sugestiva, que no existe ya el pudor y que por esta razón son blanco fácil para las agresiones sexuales. ¡Qué bonita nuestra Iglesia Santa! ahora resulta, que somos culpables de la falta de educación y sanidad en la mente de todas aquellas personas que atentan contra la libertad de una persona al abusar sexualmente de ella.

Me molesta que la gente tenga estos pensamientos y sobretodo que algunos los aplaudan. Si bien, hasta donde tengo entendido, hasta donde mis padres me dijeron y la escuela me enseñó, México es un país libre, creo que no existe en nuestra Constitución, alguna ley, reglamento, cláusula que declare que un abuso sexual será justificado dependiendo de la forma de vestir de la supuesta víctima. ¡Por favor, hasta este punto han llegado ciertas gentes a la justificación! Es como si yo dijera "No pues, me robé la bolsa de esa chava porque pues, me provocó por el hecho de traerla colgada y la verdad, la bolsa está demasiado bonita y yo la quiero a toda costa" y así un sin fin de justificaciones pendejas.

Entonces, querida Iglesia, cuestionamos muchos mexicanos ahora: ¿Todos los niños violados por sus sacerdotes pederastas tuvieron la culpa de esto por andar enseñando sus vírgenes e inocentes cuerpecitos por la sacristía?. No existe justificación para un abuso sexual, ¿por qué señores "mensajeros de Dios" no ven el problema desde la raíz? ¿Por qué comenzar a culpar a las personas en lugar de ver por la solución del verdadero problema? La situación aquí es que nuestro país sufre de una ignorancia terrible, ya la gente no sabe educar a sus hijos y los deja a cargo de nuestra querida y educativa televisión. Señores, ¡este no es un problema de moda! ¡es un problema de educación!

Estoy de acuerdo que las modas de hoy en día no son muy agradables a la vista pero como ciudadana correcta que me considero ser pienso "Qué mal vestida anda, se le ve horrible lo que trae puesto" ¡PERO NO VOY Y VIOLO A LA PERSONA!. Tengo amigos que incluso me dicen que las mujeres que se visten de manera provocativa y andan en la calle se ven grotescas ¡PERO NO VAN Y LA VIOLAN PORQUE SE LE VE PARTE DE LOS SENOS A UNA CHAVA! O ¡PORQUE TRAE UNA MICROFALDA!

De verdad que la Iglesia se llevó el LOL de la semana. ¿Cómo está eso?, es que lejos de acusar deben de promover valores, si se supone que están para guiar a sus creyentes por el buen camino y la sumisión no es el mejor que yo sepa; hay que defender los derechos, solidarizarnos y buscar la solución, no pausar el problema y permitir que se siga desarrollando más y más esta distorsión en nuestra sociedad. Por eso estamos como estamos, en lugar de atacar el problema de la raíz la gente busca la respuesta más veloz. Gente, usar ropa que nos cubra un 90% del cuerpo no va a reducir a las personas mal educadas y enfermas que cometan actos que atenten contra nuestra persona. No solamente las mujeres que usan blusas escotadas o minifaldas son violadas.

Lo que hace falta es educación, sobre todo sexual, no usar faldas hasta los tobillos y blusas cuello de tortuga. "El pudor es reservar para el ser amado esos incentivos sensitivos y placenteros que llevan a tener hijos (...) El pudor se aprende en el hogar. El pudor también es un valor que se debe enseñar a los niños, no sólo a las niñas", añadió la reflexión [fragmento]. Repito, cada quién sabe lo que hace con su cuerpo, la educación sexual es importantísima en la casa, lejos de prohibirle a los niños que tengan relaciones, hay que hablarles de métodos anticonceptivos, en estos tiempos, es complicado limitarnos a decir que la castidad se debe llevar hasta el matrimonio y así como quieren que se inculque el pudor, ¿por qué no piden que se inculque el RESPETO?

Link directo a la noticia: http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2008/08/13/pide-iglesia-catolica-mexicana-a-mujeres-no-usar-201cropa-provocativa201d


3 comentarios:

Anónimo dijo...

Imbéciles.
Cualquier día nos baja la provocación y nos damos un Gourmet de curas.
¿Por qué será que existiendo tantos sacerdotes inteligentes -bueno, no tantos, quizás yo he tenido suerte- se ponga al frente de las Arquidiócesis a los más "provocables?
Saludos, señorita Acto Fallido (suena rarísimo eso).

Beatriz. dijo...

Lo sé querido. Yo también he conocido a sacerdotes inteligentes, cultos y de una calidad moral impresionante pero definitivamente que, en el caso de México, podemos ver que estas personas de la Arquidiócesis no son más que personas ignorantes, sí es una cuestión importantísima la que mencionas, pero bueno, desafortunadamente así están las cosas y lo peor es que pocos dicen algo al respecto. Me tocó ver en el foro de La Jornada a mujeres que concordaban con eso y me dio bastante coraje, debo admitir.
Saludos y gracias por comentar :)

pegoteados dijo...

Es curioso ver como una misma situación se repite en los dos puntos extremos de nuestra America Latina, desde Argentina, El Pegote revista te felicita por tantos argumentos bien puestos, te agradece por interesarte y te invita a seguir visitando nuestro blog (ya que no tenemos posibilidad de enviarte una revista)

Gracias y saludos.
El Pegote.