Recuerdos naufragando en un mar de sentimientos. ¿Cómo se llega a esta isla desolada que ni en los más placenteros sueños te brindará un poco del dulce pasado que alguna vez viviste?. ¡Qué mejor medicina que el amor!, que para muchos suele transformase de un sorbo de agua con azúcar a uno de hiel pero que para mí ha sido el más exquisito y suave vino, y que gracias a éste me encuentro en una embriaguez de paz y sosiego en donde sólo espero que el sufrir que provoca el extravío sea menos doloroso y fácil de superar.
No pensé que la exposición de tan patético sufrimiento terminara por embotellar aquellos momentos que disfruté en compañía de las flores y del Sol ni que esa botella bailara entre las majestuosas olas del mar para perderse en los más profundos y alborotados océanos y que después de tan triste evento, las cínicas risas de quien cometiera tan doliente acción se escucharan en los más recónditos lugares de mi corazón con el único fin de mostrarme la insignificancia de mis palabras en sus oídos, de mi sonrisa dibujándose en sus ojos y del apego amistoso de mi alma con la suya.
No pensé que la exposición de tan patético sufrimiento terminara por embotellar aquellos momentos que disfruté en compañía de las flores y del Sol ni que esa botella bailara entre las majestuosas olas del mar para perderse en los más profundos y alborotados océanos y que después de tan triste evento, las cínicas risas de quien cometiera tan doliente acción se escucharan en los más recónditos lugares de mi corazón con el único fin de mostrarme la insignificancia de mis palabras en sus oídos, de mi sonrisa dibujándose en sus ojos y del apego amistoso de mi alma con la suya.
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